{"id":4012,"date":"2018-04-30T13:00:57","date_gmt":"2018-04-30T11:00:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.sudergintza.eus\/paz-humo-y-cansancio\/"},"modified":"2018-04-30T13:00:57","modified_gmt":"2018-04-30T11:00:57","slug":"paz-humo-y-cansancio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.sudergintza.eus\/ca\/paz-humo-y-cansancio\/","title":{"rendered":"Paz, humo y cansancio"},"content":{"rendered":"<p>Tras cinco a\u00f1os del cese armado de ETA sigue igual de vigente la pregunta de si la sociedad vasca es, hoy, una sociedad en paz. Desde ese 20 de octubre del 2011, Gobierno vasco, partidos pol\u00edticos y sociedad civil han presentado planes, propuestas y hojas de ruta centrados en avanzar en la construcci\u00f3n de una Euskal Herria sin ETA, abordando de forma m\u00e1s o menos exhaustiva su desmantelamiento y algunas de las consecuencias del conflicto armado como la dispersi\u00f3n de las presas, la necesidad de construir memoria o la situaci\u00f3n de las v\u00edctimas.<\/p>\n<p>Sin embargo, buena parte de las propuestas son pr\u00e1cticamente inviables fuera de un esquema cl\u00e1sico de proceso de paz; con el gobierno y el grupo armado como interlocutores principales. Descartada\u2013o deber\u00eda\u2013 la posibilidad de una negociaci\u00f3n bilateral formal con el Estado espa\u00f1ol, las opciones basculan entre el estancamiento actual y la asunci\u00f3n de una verdad dolorosa: ETA ya no importa. Y su desarme no interesa a un Estado espa\u00f1ol que ve c\u00f3mo el r\u00e9gimen pol\u00edtico surgido de la Transici\u00f3n se desmorona.<\/p>\n<p>Ante un estancamiento que algunos sectores temen que se cronifique, la propuesta del Foro Social de que sea la sociedad civil quien lidere el proceso se presenta como una soluci\u00f3n imaginativa para romper el bloqueo. Un posconflicto bottom-up, construido de abajo a arriba, desde movimientos y espacios de base y no desde una \u00e9lite negociadora, permitir\u00eda la participaci\u00f3n de sectores tradicionalmente excluidos de los procesos: mujeres, disidencias sexuales o, simplemente, de las vecinas de los barrios y pueblos.<\/p>\n<p>Pero implementar un proceso as\u00ed no es sencillo cuando las garant\u00edas para la actividad pol\u00edtica son todav\u00eda cuestionables. No, a\u00fan con ausencia de violencia no se puede hablar de todo. Vivimos la contradicci\u00f3n entre el discurso sobre la derrota de ETA y su permanencia como un problema policial, por un lado, y la continuidad de las medidas excepcionales y la doctrina del \u201ctodo es ETA\u201d, por el otro. Y parte de esa sociedad civil que deber\u00eda liderar el proceso sigue operando bajo la amenaza permanente de la judicializaci\u00f3n de la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>En el limbo en el que se encuentra ETA, la propuesta del Foro Social de crear una comisi\u00f3n de verificaci\u00f3n mixta para el desarme \u2013participada por gobierno vasco, sociedad civil, partidos pol\u00edticos y expertas de otros pa\u00edses\u2013 emerge como \u00fanica salida a la encrucijada actual. A su vez, dar este paso adelante supondr\u00eda un claro ejercicio de desobediencia y valent\u00eda pol\u00edtica que algunos actores que pueden estar comprometidos con este escenario no parecen dispuestos a asumir.<\/p>\n<p>La apuesta por un proceso liderado por la sociedad civil significa mover ficha, abandonar el discurso paralizador y victimista de la incomparecencia del otro sin renunciar a denunciar el comportamiento antidemocr\u00e1tico y la falta de voluntad del Estado espa\u00f1ol. Sin que eso signifique que el \u00e9nfasis en la reconstrucci\u00f3n de la convivencia, lo que llaman \u201creconciliaci\u00f3n\u201d, nos haga pasar por encima de las consecuencias del conflicto, de las que perviven y de las que est\u00e1n por llegar.<\/p>\n<p>Hay quien para imaginar este proceso se ha inspirado en Irlanda, desde una mirada, creemos, parcial, desoyendo el peligro de replicar los errores y carencias de un proceso que dista mucho de ser perfecto. Un ejercicio de copia y pega que obvia que, 18 a\u00f1os despu\u00e9s del Acuerdo, la del Norte de Irlanda es una sociedad con una alt\u00edsima incidencia de violencia machista y una alta tasa de alcoholismo, adicci\u00f3n a las drogas, trastornos mentales y suicidios, con especial incidencia en mujeres, j\u00f3venes y excombatientes. No es casualidad. Una evaluaci\u00f3n cr\u00edtica del proceso norirland\u00e9s nos obliga a priorizar cuestiones tan claves como el abordaje colectivo e \u00edntegro de las consecuencias del conflicto y de una desmovilizaci\u00f3n f\u00edsica, psicol\u00f3gica y de g\u00e9nero de quienes han participado activamente en \u00e9l. La invisibilizaci\u00f3n de sus efectos psicosociales en v\u00edctimas, excombatientes, presas, ex-presas y familiares; y la desmilitarizaci\u00f3n entendida \u00fanicamente como el abandono del territorio por parte de las fuerzas de seguridad for\u00e1neas, no son inocuas y pueden tener efectos negativos a medio plazo. Miremos pues, a Irlanda, pero mir\u00e9mosla en toda su complejidad.<\/p>\n<p>Sin un abordaje integral de la militarizaci\u00f3n, es decir, de las l\u00f3gicas que impregnan de violencia la gesti\u00f3n de los conflictos, y tambi\u00e9n de los modelos de g\u00e9nero que han surgido de esas l\u00f3gicas, estas consecuencias terminar\u00e1n emergiendo y castigando, con especial dureza, los cuerpos y vidas de las mujeres y las disidencias sexuales.<\/p>\n<p>No podemos esperar otros cinco a\u00f1os para abordar esas consecuencias invisibilizadas en la sociedad vasca patriarcal. La gesti\u00f3n colectiva del trauma de quienes sufrieron la violencia y de quienes participaron de ella, la salud emocional y psicol\u00f3gica de las personas presas o la sobrecarga de trabajo afectivo y de cuidados que la dispersi\u00f3n penitenciaria ha generado y genera en las mujeres, no pueden seguir siendo elementos perif\u00e9ricos en este proceso liderado por la sociedad civil.<\/p>\n<p>En el caso de los y las prisioneras, la ofensiva del Estado para renuncien a la defensa conjunta de sus derechos, que tiene como \u00faltimo objetivo -bajo nuestro punto de vista- la desaparici\u00f3n del sujeto colectivo, es decir, el EPPK, a cambio del fin de la dispersi\u00f3n, entra\u00f1a tambi\u00e9n un peligro evidente. En este sentido, la individualizaci\u00f3n de sus casos dificulta, precisamente, abordar de forma organizada y efectiva esa desmilitarizaci\u00f3n integral, y tambi\u00e9n su reintegraci\u00f3n en la sociedad vasca, alimentando adem\u00e1s una sensaci\u00f3n de orfandad y desamparo que no va a favorecer la gesti\u00f3n de las consecuencias emocionales y psicol\u00f3gicas. La desaparici\u00f3n del sujeto colectivo y el olvido de los efectos cotidianos que genera su situaci\u00f3n, supondr\u00eda adem\u00e1s abandonar a su suerte a la red que les sostiene, sus familias, pero especialmente a sus esposas, compa\u00f1eras, madres, hermanas e hijas.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de los riesgos que exponemos, los procesos de paz son escenarios privilegiados para la renegociaci\u00f3n de los acuerdos sociales y de g\u00e9nero. Una oportunidad que no podemos desperdiciar para incorporar a quienes han sido excluidas hasta el momento de los planes y hojas de ruta para la paz. S\u00f3lo hay una forma de hacerlo y es aceptando que la sociedad vasca no es ni ser\u00e1 una sociedad en paz mientras siga siendo estructuralmente violenta, y especialmente, mientras perviva la distinci\u00f3n entre la violencia pol\u00edtica en el \u00e1mbito p\u00fablico y la violencia pol\u00edtica en el \u00e1mbito privado. Decir que en estos 5 \u00faltimos a\u00f1os no ha habido que lamentar ninguna muerte es olvidar que en la sociedad vasca las mujeres y las ni\u00f1as siguen siendo asesinadas y agredidas en su hogares y en las calles. El proceso de paz no ha alcanzado, pues, a los machistas vascos, y los feminicidios siguen sin reparaci\u00f3n, sin justicia, sin reconocimiento y sin memoria.<\/p>\n<p>Por ello, es necesario ir m\u00e1s all\u00e1 de f\u00f3rmulas t\u00e9cnicas y legales y abordar de una forma profunda cu\u00e1l es la paz que queremos construir y sobre todo, para qui\u00e9n. Y aqu\u00ed tenemos espejos inspiradores, como el caso de Colombia, a la hora de entender los feminicidios, por ejemplo, como un ataque al propio proceso de construcci\u00f3n de paz y de poner sobre la mesa los riesgos que entra\u00f1a que las masculinidades militarizadas sean reincorporadas a la sociedad sin un control. En ese mismo sentido, una paz sin perspectiva de g\u00e9nero no s\u00f3lo ser\u00e1 siempre una paz elitista y patriarcal, sino que puede contribuir al fracaso del propio proceso. Y en eso tendremos responsabilidades.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Nora Miralles, Zuri\u00f1e Rodriguez e Itziar Mujika<\/strong><br \/>\nPublicado el 21 de octubre de 2016 en <a href=\"http:\/\/halabedi.eus\/2016\/10\/21\/iritzia-paz-humo-y-cansancio-por-nora-miralles-zurine-rodriguez-e-itziar-mujika\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">la p\u00e1gina de Hala Bedi Irratia<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tras cinco a\u00f1os del cese armado de ETA sigue igual de vigente la pregunta de si la sociedad vasca es, hoy, una sociedad en paz. 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